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lunes, 21 de noviembre de 2011

MUY INTERESANTE ARTÍCULO DE INFOELDER

Terapia de Reminiscencia

La Terapia de Reminiscencia ayuda a recordar, de manera natural, experiencias pasadas para estimular la capacidad de autorreconocimiento y mantenimiento de la identidad. Ana Belén Martín nos comenta en este interesante artículo en qué consiste esta terapia y sus distintas herramientas, por ejemplo la caja de recuerdos o el libro de memoria.

terapia de reminiscencia

Tal y como se abordó en el último artículo sobre estimulación cognitiva, existen diversidad de programas que pueden servirnos como base para el trabajo de las capacidades cognitivas de las personas mayores. Hoy, nos vamos a centrar en uno de los que ya se mencionaron, la Terapia de Reminiscencia.
Esta terapia proviene de los primeros trabajos de Butler en 1963 acerca de la “Revisión de la Vida” (que involucra la evaluación de la memoria personal con un terapeuta como oyente) y que la describe como un proceso mental que ocurre de manera natural, en el cual se traen a la conciencia las experiencias pasadas.

La reminiscencia constituye una forma de mantener el pasado personal y de perpetuar la identidad de la persona. Es una técnica muy completa ya que utiliza la estimulación, la comunicación, la socialización y el entretenimiento (Laborda, 2002). La estructura general de esta técnica de estimulación cognitiva requiere, generalmente dos pasos:

1. Primero, se enseña al paciente un material (fotografía o relato de un suceso) vinculado con su propia experiencia o con los acontecimientos de su generación.
2. A partir de dicho material, el paciente evocará una serie de recuerdos asociados y hará comentarios personales.

Se pretende potenciar la memoria episódica autobiográfica (los recuerdos personales) y la memoria semántica (que contiene los conocimientos sobre datos históricos relevantes), así como que se rememoren los sucesos personales y hechos históricos con toda la claridad que sea posible, experimentando las emociones vinculadas a esos recuerdos.

Esta terapia puede realizarse en sesiones individuales pero, frecuentemente, incluye reuniones de grupo, por lo menos una vez a la semana, con pacientes que tienen aproximadamente la misma edad (por las vivencias generacionales similares). Entre los materiales que habitualmente se utilizan en las sesiones de reminiscencia, podemos encontrar los siguientes:

a) Caja de recuerdos. En ella se recopilan objetos personales de un paciente o bien materiales que resulten comunes a un grupo de pacientes de la misma generación. Pueden incluirse fotografías, música, ropas, documentación, etc.

b) Libro autobiográfico o Libro de la Memoria. Se suele utilizar con la ayuda del terapeuta y, habitualmente, también de un familiar que conozca muy de cerca la vida del paciente. Un buen ejemplo de ello es el Libro de la Memoria (Historia de Vida) del programa “Activemos la Mente” de la Fundación La Caixa.

c) Datos sociohistóricos y/o culturales. Consiste en recopilar información sobre los sucesos históricos, sociales y culturales más importantes de la generación de los pacientes para, tras ello, leer uno a uno en distintas sesiones estas informaciones y que ocasione comentarios sobre sus vivencias de tal acontecimiento.

Es importante conocer las diferencias individuales en el momento de aplicar estas técnicas e, incluso, prever las posibles reacciones de las personas. Conocer el pasado supone poder entender alguna de las reacciones que pueden presentar. Según Laborda (2002), lo que se busca alcanzar a través de la reminiscencia es favorecer y dar oportunidad de expresión de vivencias pasadas con el fin de potenciar la identidad de la persona.

La terapia de reminiscencia es apropiada en las fases leves y moderadas de las enfermedades neurodegenerativas y en el caso de personas con deterioro cognoscitivo leve o con problemas de memoria asociados a un envejecimiento normal. Debe producir los siguientes aspectos positivos:
* Ayudar a mantener y reforzar la autoestima, poniendo de manifiesto elementos y aspectos positivos de los recuerdos.
*Poner de relieve la experiencia y sabiduría acumuladas, ofreciendo oportunidades para su expresión y para compartirlas con otros.
* Evitar el estereotipo de que el paciente es un viejo o un enfermo más, facilitando el mantenimiento del sentido de identidad personal.
* El tiempo dedicado a la reminiscencia se debe convertir en una experiencia positiva y estimulante.

Entre los estudios realizados sobre la reminiscencia, se han comprobado aspectos tales como que el recuerdo sobre los acontecimientos en los años medios de la vida está más empobrecido que el recuerdo sobre la infancia, adolescencia y primera etapa de la vida adulta. También se han demostrado los efectos positivos de esta técnica sobre la participación y la socialización de los pacientes, así como se concluye que aumenta la sensación de bienestar de la persona. No obstante, no existen evidencias claras sobre el efecto de la reminiscencia en la función cognitiva, por lo que debería ser objeto de más estudios.

Escrito por:
Ana Belén Martín