ADIOS CON EL CORAZÓN

Siempre que se va un usuario de nuestro centro, se va un trocito de nuestra vida, en este caso se trata de un hombre que nos acompañó desde el principio, exáctamente Marzo del 2007.
Lucio era un hombre serio, poco hablador pero tenía un "puntín" sensible que le conectaba con el mundo y que nosotros aprendimos a tocarle para que se mantuviese activo, era mecionarle a María y se emocionaba, "siempre contenta, siempre cantando, siempre riendo", esas eran sus palabras y se le acercaban a los ojos las lágrimas mezcladas con una risa espléndida y generosa, como quien habla de la mujer que ama profundamente.
Lucio mantenía la autoridad y el cáracter de un guardia civil, eso le salía por los poros, pero a pesar de ello obedecía nuestras órdenes en el gimnasio, tal vez también reminsicencias de un pasado, en el que supo obedecer y ser obedecido. No quiero pensar con que mano ferrea impondrá disciplina si el buen Dios le pone al mando en el cielo. Hasta siempre Lucio.
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