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lunes, 17 de octubre de 2011

¿Qué es la Animación Sociocultural para el Adulto Mayor?

La Animación Sociocultural para los mayores es una estrategia que busca mantener y/o mejorar la calidad de vida de personas mayores que están en riesgo de dependencia, soledad, abandono o maltrato. El Médico experto en Gerontología Social Juan Carlos Morales Ruíz nos explica en qué consiste y cuáles son las principales características de los programas de Animación Sociocultural

animacion sociocultural para mayores

El concepto de animación, tal como se maneja en la actualidad, surgió en Francia a finales de la década de los sesenta y se consolidó como pilar del mantenimiento de la calidad de vida de los adultos mayores veinte años más tarde.

Con el tiempo, se transformó de una perspectiva casi exclusivamente lúdica a otra que engloba todas las dimensiones del individuo y sus relaciones con la vida cotidiana. Ya no se trata únicamente de programar actividades para pasar el tiempo libre sino de convertirla en un proceso de acompañamiento centrado en los deseos, las expectativas, los intereses, las aptitudes y los recursos de la persona y el contexto en que se desenvuelve.

Desde esa perspectiva se ha planteado que la animación consista en la estimulación de los individuos y/o de los grupos para identificar sus necesidades, buscar soluciones para garantizar la satisfacción de las mismas y poner en marcha acciones para desarrollar todo lo anterior. Entre los objetivos de la animación se incluyen la promoción de estilos de vida activos, la ocupación óptima del tiempo libre, la integración social, el fortalecimiento de los vínculos psicoafectivos, el desarrollo permanente y armónico de las dimensiones biológica, psicológica y social del individuo y el mantenimiento de la calidad de vida.

La animación sociocultural puede llevarse a cabo en cualquiera de los ámbitos en que tiene lugar el desenvolvimiento cotidiano de los adultos mayores, en el domicilio, en centros de estancia ocasional y en residencias que acogen en forma permanente población dependiente o susceptible de ser dependiente en alguna de las esferas biológica, funcional, mental o social.

Animación sociocultural en casa: Las experiencias de animación en el domicilio no han sido objeto de atención especial por parte de los profesionales de la gerontología y se limitan a los individuos que han sido objeto de algún evento generador de desequilibrio biopsicosocial, accidentes, enfermedades prolongadas o incapacitantes, limitación funcional o aislamiento social, las cuales generan gran movimiento de la dinámica social y/o familiar orientado a proporcionar apoyo y generar bienestar. La animación en el domicilio responde a tres aspectos básicos, el acompañamiento de la persona mayor en las actividades de la vida cotidiana, el mantenimiento y de ser posible el fortalecimiento de las redes sociales y la prevención de los factores generadores de riesgo.

Animación sociocultural en centros de estancia ocasional: Los centros de estancia ocasional, clubes o casales y hogares de paso, constituyen una instancia intermedia entre el hogar y las residencias, ya que están orientados de acuerdo con las necesidades de quienes residen en el domicilio pero al mismo tiempo poseen elementos característicos de las estructuras colectivas (Elizasu, 2000). En términos generales, la animación en estos centros ha de estar orientada a proporcionar un sentido nuevo a la vejez y generar protagonismo personal frente a la toma de decisiones respecto al estilo de vida deseado, en tal sentido, muchas de estas instituciones tienen como objetivo fundamental servir como espacio de encuentro, integración e interacción social y cultural de ancianos con expectativas semejantes.

Animación sociocultural en residencias: la animación en centros de larga estancia representa una de las mayores preocupaciones de los responsables de la planeación de servicios gerontológicos, dada la magnitud de los cambios que se producen a partir del ingreso del anciano, aún más si presenta un nivel de dependencia: pérdida del contexto familiar, limitación funcional y/o social, disminución de autonomía y desequilibrio en la dinámica de la vida cotidiana. En ese contexto, la animación sociocultural en los hogares de ancianos ha de estar orientada hacia la generación de actividades que “sustituyan” las condiciones naturales de desenvolvimiento social en el nuevo ambiente en que se ve insertado el anciano a raíz de su internación.

Según Baguet, los objetivos de la animación sociocultural en las residencias de ancianos son el mantenimiento de la independencia en la realización de las actividades cotidianas, el encuentro con el mundo exterior, la resignificación del rol social, el desarrollo del sentido de pertenencia, el fortalecimiento de la identidad, la adquisición de conocimientos, la disminución del impacto del “aislamiento” institucional, la satisfacción de las necesidades lúdicas y la promoción del autocuidado como herramienta fundamental para el mantenimiento del estado de salud.

Martine Perron plantea la elaboración de un proyecto de animación sociocultural en torno a cinco etapas básicas:
1. La identificación de valores
2. La determinación de los recursos disponibles
3. El establecimiento de los objetivos
4. La planificación de las actividades
5. La evaluación con fines de mejoramiento.

Identificación de valores: En la primera fase es necesario enunciar con claridad los valores que sustentan la convivencia al interior del grupo objetivo e identificar los beneficiarios teniendo en cuenta el perfil de la población, el grado de discapacidad y el nivel intelectual, social y cultural entre otros.

Identificación de recursos: es fundamental para garantizar el éxito del proceso ya que la viabilidad del mismo está relacionada directamente con la posibilidad de materialización, los recursos incluidos en el proyecto deben ser considerados desde la perspectiva del adulto mayor, de la familia, de los actores que acompañan el proceso y del sustento real del mismo.
Objetivos del proceso de animación: se establecen una vez determinados los recursos disponibles, el cronograma de actividades y las responsabilidades de los organizadores y de los participantes, la formulación de objetivos debe llevarse a cabo en concordancia con el contexto y tomando en cuenta las debilidades y las fortalezas de los miembros y del colectivo y tener la flexibilidad suficiente para responder en forma adecuada a los cambios en las necesidades y expectativas de los mismos.

Planificación de actividades: es la base para garantizar la calidad del proceso de animación y puede ser llevada a cabo mediante la utilización de un instrumento de sistematización que puede ser una ficha metodológica, la cual puede ser configurada a partir de los siguientes elementos: título, caracterización del individuo o grupo a quien (es) se dirige (n) la (s) actividad (es), desarrollo de los objetivos propuestos, responsable de la ejecución, cronograma, lugar designado para la implementación, proposiciones y comentarios y evaluación con fines de mejoramiento.

Evaluación: íntimamente relacionada con la fase de planificación, es una de las partes más importantes de la animación y constituye, de acuerdo con Elizasu, una acción comparativa entre los resultados esperados y alcanzados, en otras palabras, una valoración de la eficacia, pertinencia y calidad de las acciones de animación llevadas a cabo con el grupo, incluyendo, la evaluación de los principios, las prácticas, la capacidad de los responsables de la actividad y los recursos utilizados.

Escrito por:
Juan Carlos Morales Ruiz
Médico Especialista en Gerontología Social
Master en Educación

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