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miércoles, 17 de noviembre de 2010

¡¡Viva la VIDA!"

"ESTO NO ES OBLIGATORIO LEERLO, ES SOLO PARA AQUELLOS QUE SIENTAN LA NECESIDAD DE BUSCAR LA ESPERANZA DE UNA VIDA MAS PLENA, Y NO ESTÉN DE ACUERDO CON LA CULTURA DE LA MUERTE QUE INVADE NUESTRA SOCIEDAD"

¿Cuánto tiempo habéis estado allí?
Irene: Estuvimos 18 meses. Volvimos a España en marzo para lo que se suponía una estancia de un mes y cinco días, pero ya no hemos podido volver. La voluntad de Dios con nosotros ahora es otra.

¿Cuál es la razón para no volver?
Irene: Primero me enteré que estaba embarazada. Semanas después, cuando justamente faltaban pocos días para regresar a Taiwán y seguir con la misión, le consulté a un amigo médico qué podía ser el bulto en el cuello que me había salido. Me hizo una punción y a los pocos días me informaron que era un linfoma de Hodgkin y que debían operarme en seguida. Me quitaron dos ganglios con una anestesia local lo menos agresiva posible para el bebé aliento suave que sosiega y mueve a la vez. Si es un escándalo tener un quinto hijo, cuánto más anteponer la vida del niño no nacido a la propia.

¿Cómo han reaccionado los médicos que te están tratando?
Irene: El primero con el que me topé fue el anestesista para la punción. Ya en el preoperatorio me dijo que lo más conveniente sería quitarme “eso”, refiriéndose al embarazo. También a la hematóloga le sorprendió mi decisión de seguir adelante con el niño y me preguntó si realmente era consciente de los riesgos. En ginecología no he tenido ningún ataque frontal me siento una privilegiada del Señor por haberme elegido para llevar adelante un embarazo y un cáncer en esta
sociedad de muerte, donde la mujer es atacada por ser la fuente de la vida

¿Dónde está Dios en todo esto?
¿Podéis discernir al respecto?
Irene: Nosotros experimentamos todos los días que seguimos a un Dios, Padre y Todopoderoso, que es quien marca los tiempos; es decir, tanto las alegrías y la paz como los sufrimientos. Además, cuando me dieron el diagnóstico no me pilló de sorpresa, porque justo la noche de antes soñé que padecía un linfoma. Verdaderamente Dios habla en sueños y en esta ocasión lo hizo para prepararme, igual que en su día lo había hecho con el melanoma. Por eso no fue un mazazo tan fuerte.

¿Con lo cual no sentís que os ha abandonado?
Irene: En absoluto. Me siento totalmente una privilegiada del Señor porque me ha elegido para llevar adelante un embarazo y un cáncer. Si se lo hubiera dado a Marcos, él hubiera podido tratarse directamente; pero la mujer es la fuente de la vida en esta sociedad de muerte y a ella se dirigen los ataques directos tanto por madre como por esposa, y por ende se arremete contra la familia. Sé que ahora estoy cumpliendo con mi misión como mujer ya que estoy dando doblemente la vida; primero al estar embarazada y luego por la muerte física que me acecha. La muerte del cuerpo y del alma es una realidad y yo experimento cómo la física me atañe a mí en primera persona. La muerte espiritual no, porque Dios me sostiene todavía más que antes.
Marcos: Él nunca abandona y además concede una serie de gracias que sin ellas sería imposible mirar hacia delante sin perder la paz. En estos momentos aún sentimos con más claridad que Dios es nuestro padre y que no estamos solos, pues también notamos la presencia de un pueblo que reza por nosotros, incluso por parte de gente que no conocemos. Realmente experimentamos los frutos de la oración.

¿Apreciáis también la presencia eficaz y operante del Espíritu Santo?
Irene: Claro que sí, pues el Espíritu Santo, que se derrama con la oración, es el que me hace reconocer que la cruz no sólo no mata, sino que es un regalo. Aunque vivir en esta precariedad física y sin saber qué va a pasar con el embarazo, con el parto, con mi enfermedad… me preocupa; también puedo decir que saber de un modo tan palpable que estoy en manos de Dios y que él me cuida y me trata con cariño en todo momento es una bendición por su parte. Me estoy leyendo la biografía de santa Gianna Beretta Molla, una madre de familia que optó por no someterse al tratamiento de cáncer por salvar la vida de su hija todavía no nacida. Sé que también ella me ayuda cada día.

¿Con qué argucias os pretende engañar el demonio?
Irene: Hasta hoy ha conseguido entrar por las cosas más cotidianas —discusiones en el matrimonio, con los hijos, etc.—, pero de igual manera lo hacía antes. Gracias a Dios no ha logrado engañarme presentándome la enfermedad como injusta o terrible, o por ejemplo con el nuevo hijo, pues en ningún momento hemos pensado en abortar.

¿Cómo estás viviendo esta situación?
Marcos: Ella es la que lo sufre de primera mano y yo estar a su lado, ser paciente, ayudarla en todo, pues sé que el ataque va concretamente hacia la mujer. Pienso mucho en la figura de San José, siempre apoyando el “fiat” de María. Así veo yo que debe ser mi papel ahora.

¿Los niños lo saben?
Irene: Ellos saben que su mamá está enferma y esperando un bebé, por eso no hemos podido volver a Taiwán. Rezan todos los días para que Dios haga un milagro y me pueda curar, pero son muy pequeños para entender la palabra cáncer o linfoma. En estos momentos aún sentimos con más claridad que Dios es nuestro Padre y que no estamos solos, pues hayun pueblo detrás que reza por nosotros no te quedes lejos; tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme.
Marcos: También hemos visto por parte de Dios un detalle hacia nosotros y sobre todo hacia nuestros hijos. Es el hecho de que Irene sufriera un aborto espontáneo de gemelos hace unos meses. Esto les ha permitido conocer qué es la muerte y por eso piden con fe que el bebé pueda llegar a nacer. Dios ha preparado a nuestros hijos y a nosotros para que este acontecimiento, aunque sea muy duro, no lo vivamos de un modo violento ni agresivo. Son esto gestos de amor en los que vemos cómo Dios no ha dejado de ser un padre bueno, ya que nos sigue cuidando y no permite que nos hundamos.

Como dice el salmo, Dios usa de misericordia: ¿qué detalles lo confirman?
Marcos: Pues por ejemplo en el aspecto económico. Cuando en junio decidimos quedarnos en España, tuve que comenzar a buscar trabajo, sabiendo que éste no es el mejor momento. Desde que nos casamos y hasta marcharnos a Taiwán, estuve trabajando como jardinero y comercial, ya que no encontraba trabajo de maestro, que es mi profesión. Pues bien, mandé unos cuantos currículos y me contestaron de un colegio para pasar una selección. Éramos cien personas para seis plazas y milagrosamente me cogieron a mí. Estoy muy contento porque es un colegio con un ideario católico en el que hablar de Dios es algo totalmente natural. ¡Hasta en eso nos ha cuidado!
Irene: Necesitábamos un coche y también nos ha regalado uno de segunda mano, a buen precio y de siete plazas, por mediación de todos los hermanos de nuestra comunidad. La experiencia que vivimos desde hace mucho tiempo —y ahora lo vemos de manera más palpable y concentrada— es que Dios es una persona real que va al detalle de nuestra vida. ¡Sólo nos falta tocarlo! con este acontecimiento veo cumplida mi vocación de madre al dar doblemente la vida; primero en el embarazo y luego por la muerte física que me acecha

¿Cuál es el siguiente paso en el protocolo médico?
Irene: Cuando me revisaron de nuevo en agosto comprobaron que los bultos habían crecido demasiado y decidieron darme una sesión de quimioterapia paliativa, que no tenía ningún efecto nocivo ni para el bebé ni para mí. El objetivo es hacer de barrera al cáncer y mientras tanto que el niño pueda seguir creciendo. A partir de las 28 semanas y máximo hasta las 34 semanas de gestación provocarán el parto para comenzar el tratamiento. Sé que será prematuro, que no podré darle el pecho…

¿Físicamente notas alguna molestia?
Irene: Tengo un agotamiento extremo de continuo. Antes de la enfermedad hacía lo mismo y no estaba tan cansada como ahora. Sé que unos de los síntomas del cáncer son la pérdida de peso y la fatiga. Cuando me levanto por la mañana tengo la sensación de que ya he dado el 75% de mis fuerzas y me falta poco para la extenuación: ¡y no he hecho más que empezar el día! Me queda llevar y recoger a los niños del colegio, hacer la comida, limpiar, etc. Pero no me queda otra que llevar una vida normal, como si no estuviera enferma, y eso es de agradecer, porque me ayuda a vivirlo de una manera natural, pues hay gente que está mucho peor que yo me acuesto en paz porque aseguras Señor mi descanso

¿En qué medida os ayuda la fe para vivirlo de manera serena y confiada?
Realmente doy gracias al Señor por haberme elegido para sufrir cáncer, pues es una oportunidad
para ponerme en sus brazos y hacer su voluntad.

¿Tienes miedo?
Irene: ¿Temor de morirme? Sé que nos espera la vida eterna con Dios y ojalá me pueda acoger a la misericordia divina cuando me muera. Eso es lo que deseo, pero si me dan a elegir, no elijo irme ya. Quiero ver crecer a mis hijos, seguir casada con Marcos y llegar a vieja. Todos los días le pido a Dios que haga un milagro y me cure, pues sé que Él está por encima de los médicos y tiene la última palabra; pero también sé que se hará lo que Él quiera y lo acepto.

No podéis de momento marcharos
a Taiwán pero seguís en misión.
Marcos: Así es. El cristiano siempre está en misión y en nosotros lo único que ha cambiado
es el lugar.
Irene: Está claro que los tiempos del Señor no son nuestros tiempos. Somos una familia en misión en Taiwán, residiendo en Madrid por motivos de curación. Es un signo de defensa de la vida. Cada embarazo ha sido una alegría y éste igual. La maternidad es una vocación y yo la estoy viviendo plenamente. En todas las mujeres reside esta vocación de maternidad, incluso en las religiosas, porque son madres de nuestra alma. Ellas tienen muchos hijos por los que rezar y partir la noche con la oración, como me ocurre a mí por la noche con mis hijos pequeños, que me reclaman.

¿Creéis que Dios ha sido bueno con vosotros?
Irene: Estamos muy tranquilos, pero no por ignorancia, sino por confianza en Él.
Marcos: Los hitos que Dios ha marcado en nuestra historia por separado y en común nos certifican que ha sido un Padre amoroso con nosotros y lo seguirá siendo siempre, todos los días le pido a Dios que haga un milagro y me cure, pero lo que El quiera lo acepto Dios es una persona real que va al detalle de nuestra vida. ¡Sólo nos falta tocarlo!

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