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martes, 2 de septiembre de 2008

La personas con discapacidad hemos salido del armario y cada vez se nos verá mas en la calle

Mónica Oviedo (Gijón, 1966) sube apoyada en sus dos bastones al segundo piso sin ascensor donde vive, pero lo relativiza: «En silla de ruedas sería más difícil». La presidenta del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad del Principado (Cermi Asturias) desde hace un año, lleva una década trabajando con personas con algún tipo de discapacidad «sin problemas». «Tengo mi casa, mi coche, mi trabajo, mi familia», enumera. Y ahora tiene además la medalla de plata que el Ejecutivo regional entregará el día 5 de septiembre a esta asociación que representa a más de 12.000 asturianos con alguna discapacidad.
-¿Por qué merecen esta distinción?
-Porque se reconoce el trabajo de muchas entidades y de mucha gente como voluntarios y trabajadores de organizaciones no gubernamentales que muchas veces no es demasiado valorado. Para nosotros es un orgullo y un honor que se nos haya considerado merecedores de la medalla. Las llamadas de la consejera de Bienestar Social y del presidente del Principado comunicándonos la noticia fueron toda una sorpresa.
-¿Les tratan siempre tan bien los gobiernos?
-Las administraciones se están dando cuenta de que el sector de la discapacidad es importante para mejorar el trabajo en políticas sociales, la vida de las personas. Nos consideran colaboradores importantes y cada vez cuentan más con nosotros como interlocutores.
-Algunos beneficiarios de la Ley de la Dependencia no opinan igual.
-Es importante y necesaria, pero su desarrollo está siendo muy lento y crea decepción entre los usuarios. Aunque el Principado está trabajando con todos los medios que tiene a su disposición, la persona particular no ve ese trabajo.
-¿La razón de tanta lentitud?
-Faltan recursos. Desde el inicio, el Gobierno central hizo un cálculo a la baja del número de personas con discapacidad que hay en el Principado. Se quedaron muy cortos con esta región. Los datos del ministerio no se corresponden con la realidad y por eso se adjudicaron menos recursos de los necesarios.
-La consejera de Bienestar ha pedido a Madrid más fondos. ¿Les convence su combatividad?
-Que reclamen lo que crean necesario, porque Asturias necesita más dinero. A las personas con discapacidad se les habló del cuarto pilar del estado del bienestar y se les vendió como una ley que les iba a solucionar todo, pero las prestaciones de servicios no llegan. Y luego está la cuestión del copago. Hay muchas personas que creen que, si tienen que asumir una parte de los gastos, no les va a quedar nada. Hay que tener paciencia, pero no dejar de reclamar.
-¿Cuántos asturianos viven con algún tipo de discapacidad?
-Unas 240.000 personas si se incluye a los mayores.
-Cada vez más viejos. ¿Y cada vez más solidarios?
-Los cambios son lentos. Lo que sí ha cambiado es nuestra visibilidad. Hemos salido del armario, a tomar sidra, al cine, y cada vez estamos más en la calle y se nos verá más, pero todavía existe discriminación. En el acceso al empleo, por ejemplo, porque los empresarios no nos ven como iguales. Lo más difícil no es romper las barreras físicas, sino las mentales. Una rampa se pone si hay dinero, pero la solidaridad se aprende en casa y en los colegios.
-Lance su mensaje.
-Todo el mundo tiene algún tipo de discapacidad en algún momento de su vida y cualquier mejora que nosotros logremos es una mejora para todos. No somos distintos. No somos inválidos. No lo queremos todo gratis ni queremos compasión. Somos parte de la sociedad y todos podemos hacer gestos de apoyo, de respeto, de solidaridad en el día a día. Desde no aparcar en una plaza reservada a no obstaculizar los pasos de peatones. La empatía es importante.

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